Por: Arkali Arquitectura

Vivimos en un mundo en transición; la industrialización, el crecimiento demográfico y el consumismo ha hecho que deterioremos rápidamente nuestro planeta. Esto ha generado consciencia ambiental en sectores más sensibles de la sociedad que están cambiando hábitos para mitigar su impacto en el ambiente.
Esta tendencia en la arquitectura, está desarrollando proyectos, en los que el hábitat y los hábitos son congruentemente responsables. Arkali arquitectura, desarrolló en Toluca un prototipo de vivienda que propone el uso de conocimientos constructivos tradicionales, ecotécnias y tecnologías actuales.
La Casa está construida con un material local; muros de adobe de tierra compactada, que en complemento con orientaciones solares, aprovecha la energía del sol pasivamente, propiciando confort térmico, e iluminación natural en todos los espacios durante el día.
El agua potable en las ciudades se está convirtiendo en un recurso cada vez más escaso. Paradojicamente durante las abundantes lluvias de verano, el valioso recurso, se va por las alcantarillas. El prototipo de casa, además de permitir la libre filtración de agua al suelo, colecta hasta cincuenta mil litros de agua pluvial que se aprovechan para riego y los servicios sanitarios. En complemento con el sistema, en lugar de descargar drenaje que contamina arroyos locales, se ha instalado un biodigestor, que trata las aguas servidas sanitarias y un biofiltro para procesar aguas grises de la cocina, para posteriormente filtrarlas al suelo. Además la cocina tiene un compostero para la basura orgánica que posteriormente fertilizará la tierra de las jardineras.
Para reducir el consumo de recursos no renovables, como el cemento y el acero, los entrepisos se han propuesto de madera. Además, para incrementar las superficies verdes, la casa tiene un techo verde, con vegetación nativa, como las flores de otoño, cactáceas y suculentas. Se han colocado jardineras adosadas a los muros en los patios y un huerto vertical en los muros del patio de frontal, para la autoproducción de alimentos.
En cuanto al diseño la casa es sobria y minimalista, pero a la vez rústica, inspirada en la casa vernácula mexicana en torno a un patio. Ha sido una aspiración utilizar cada metro. La azotea se aprovecha como una terraza. Los espacios abiertos como el vestíbulo, la estancia y el tapanco, son para esparcimiento de los usuarios de la casa. El sol dibuja en las paredes, vistas hacia espacios privados como el patio interior; intimidad abierta. La altura de entrepisos de tres metros convierte el espacio en un templo para sus habitantes.