Tres razones para participar en la Consulta Popular 2021

Por: Alberto Saladino García*

En el mundo occidental, al que fuimos incorporados hace cinco siglos, la concepción y práctica de la democracia se convirtió en el eje de la evolución de la vida pública del ser humano. Recordemos: en la Grecia antigua, en su época clásica, nació la democracia directa; con el amanecer de la modernidad -durante los siglos XVII y XVIII- se teorizó y empezó la aplicación de la democracia representativa, y ahora -a principios del siglo XXI-, gracias al proyecto de la Cuarta Transformación, implantada por decisión mayoritaria de la sociedad mexicana en el año 2018, estamos a punto de inaugurar, en nuestro país, la democracia participativa con motivo de la Consulta Popular 2021 que permitiría iniciar el proceso para enjuiciar a los políticos neoliberales por sus acciones, decisiones u omisiones, contrarias al interés de los sectores mayoritarios de la población.

Por ello, enuncio tres razones para convocar a la ciudadanía a participar en el Consulta Popular del próximo domingo 1 de agosto:

Razón histórica. La mayor y principal efemérides de la vida pública nacional de este año es la conmemoración del bicentenario de la Declaración de Independencia, el 21 de septiembre, año en que sus documentos inspiradores, como el Plan de Iguala, empiezan a usar la palabra ciudadano para referirse al sujeto político por advenir. En efecto, el paso de súbditos a hombres libres fue la consecuencia natural del nacimiento de México como país. En consecuencia, me parece que el mejor homenaje con el que podemos celebrar a los hombres y mujeres que nos dieron patria es acudir a la mesa receptora para dar nuestra opinión en la consulta, o sea consolidarnos como ciudadanos y ciudadanas protagonistas del país que nació hace doscientos años.

Razón política. Resulta imprescindible elevar el nivel de la acción ciudadana, de mero sujeto de los procesos electorales de la democracia representativa a protagonistas de la transformación nacional con la inauguración masiva de la democracia participativa. Así la ciudadanía colaborará en la consolidación del nuevo régimen político encabezado por el proyecto de la Cuarta Transformación, que la hizo posible la histórica votación del año 2018.

Razón moral. La moralización de la vida nacional exige del concurso de toda la ciudadanía, es el reto que debemos cumplir éticamente. La responsabilidad personal como ciudadanos es el fundamento indiscutible para acceder a un nivel superior de convivencia social en nuestro país y el mundo. Actuar para llamar a cuentas a quienes en el pasado reciente actuaron contra los intereses de la mayoría de la sociedad será la vacuna contra la corrupción del presente y del futuro. Los políticos de hoy deben entender que la impunidad de actuación será asunto del pasado, sólo si acudimos a votar millones de ciudadanos y ciudadanas el próximo domingo en la primera consulta regida constitucionalmente, para que sepan si actúan contra los intereses de la sociedad, ésta se los demandará.

*Profesor/investigador de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México

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