Por: Aramis Yggdrasil

Bienvenidos queridos lectores a una nueva sección de su IMAGINA PERIÓDICO, mi nombre es Aramis y a partir de ahora traeré continuamente comentarios de algunas obras, noticias, opiniones acerca del mundo del arte, y cuando la situación lo permita comentarios de exposiciones o museos, y quizás sea este un excelente punto de partida para comenzar el discurso ¿qué sucede y sucederá con los museos?
En mayo, la Universidad Nacional Autónoma de México realizó un sondeo sobre las condiciones y recursos de distintos museos a nivel nacional para afrontar la pandemia y cumplir con su tarea de llevar su contenido al público, dicho sondeo que consta de 18 preguntas no tiene conclusiones esperanzadoras, de acuerdo a ellas sólo 37% de los museos cuentan con las herramientas tecnológicas para llevar a cabo su trabajo en línea, y en promedio los líderes encuestados esperan recuperar ingresos equiparables con los que contaban antes de la contingencia en un promedio de dos años.
El nuevo obstáculo al que se enfrentarán los museos es precisamente cómo hacer que la cultura y el contagio no estén asociados, claro si uno piensa que los museos son lugares con poca afluencia y donde ya de por si es común guardar distancias, olvida que muchos espacios habían comenzado a involucrar cada vez más a los visitantes, sobre todo los museos de arte moderno cuyas piezas recurren regularmente a la participación del público, sin mencionar a otros de carácter lúdico como el papalote museo del niño, el Centro Cultural Toluca o casi cualquier museo dedicado a la difusión de la ciencia, donde interactuar y tocar es una acción fundamental en el desarrollo de la visita.
También son víctimas del coronavirus los recorridos grupales, añoradas actividades escolares y entre amigos que quizás no puedan regresar en un buen tiempo, por último muchos museos requieren complicados sistemas de ventilación para mantener en buen estado obras tanto antiguas como modernas. Ante la falta de un panorama más claro, muchos museos del mundo entero han volcado la atención hacia consultorías privadas para poder resolver estos dilemas a los cuales se enfrentan ahora, alguna ventaja podremos sacar los mexicanos de la experiencia que tengan los museos asiáticos y europeos que han comenzado a reabrir sin afluencia extranjera.
Algunas medidas son ya obvias, el uso de cubrebocas, el gel, los tapetes sanitizantes y la sana distancia, otras como la inclinación hacia las audioguías, recorridos lineales, permanencias de tiempo limitado son otras soluciones plausibles. Nadie quisiera levantar ahora otra barrera más entre el público y la cultura, que de por sí se encuentran un poco separados en nuestro país, pero el nuevo panorama exige que los museos se renueven si quieren sobrevivir a la mal llamada “nueva normalidad” que de normalidad sólo tiene el nombre. Concluyendo me gustaría señalar que gran parte del futuro de estas instituciones esta en nuestras manos, los visitantes.
Muchos museos han abierto atractivas promociones para entrar al club de amigos y visitantes frecuentes, como es el caso del museo Memoria y Tolerancia, también la cantidad de propuestas de cultura en línea jamás había tenido tanto apogeo, muchos sitios de museos de difusión de la ciencia y artísticos ofrecen recorridos, conferencias y hasta cursos que a pesar de ser gratuitos, tu entrada a su servidor es registrada y puede ser un factor decisivo para el reparto del ya de por sí enormemente mutilado presupuesto gubernamental. Si tienes el interés y la posibilidad apoya a nuestras instituciones que resguardan nuestro patrimonio, y así no tengan que cerrar o peor que tengan que vender parte de su inventario, como hizo el museo Rodin, para poder mantener algún porcentaje de lo que tenemos.