Lo más importante de lo menos importante

Por: Víctor Corrales

Soy toda la sobra de lo que se robaron

Un pueblo escondido en la cima

…Una canasta con frijoles

soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles

Calle 13

Hace unos días los medios nos bombardearon hasta dejarnos bien claro la muerte de Diego Armando Maradona, el genio del futbol mundial, según relató Victor Hugo Morales en el gol partiendo de media cancha en el mundial de México 86. Desde ese día ha surgido también un descontento por el manejo de la noticia, esencialmente por quienes no siguen el futbol, y eso me parece sensato, con el dolor de la pandemia y la infinidad de problemas locales puede parecer superfluo hablar de un futbolista, por más legendario que este sea; pero de allí a sugerir que Maradona murió para ofender a un grupo en especifico es temerario o querer cancelarlo estando el cadáver todavía tibio es una muestra del esnobismo que ha sufrido el futbol como buena piñata intelectual.

 Perseguir una pelota sigue sin parecer una actividad muy inteligente, casi cavernícola para algunos, no obstante considerarlo un deporte machista es un craso error, me explico: las reglas del futbol no están basadas en ideas patriarcales, mucho menos falocetristas, es más, cada vez más mujeres juegan al futbol deshaciendo la ridícula creencia de una supuesta “pérdida de feminidad” por el simple hecho de practicarlo. Es cierto, el problema de disparidad en los sueldos entre hombres y mujeres en el futbol profesional persiste, un problema que tenemos que combatir en todos los aspectos de nuestra sociedad.

Reconozco la existencia de un discurso mercadológico falaz y triunfalista acerca del papel del futbol como agente de cambios sociales en el mundo, pero esa era la crítica del mismo futbolista durante sus años de máximo estrellato, fuera de la cancha su discurso persistió. Maradona nació en un entorno de pobreza en un barrio popular, solamente cursó hasta el primer año de secundaria, así que el único aliciente para salir de Villa Fiorito fue anotando tantos goles fuese posible. ¡Y lo logró! El Pelusa era un personaje transparente, tanto que sus errores fueron reiterados y maximizados en cada noticiario del mundo desde la mano de dios y hasta el día de hoy. Los testimonios de violencia y adicción a drogas recreativas fueron constantes (recuerdo el chiste de Maradona y las líneas de la cancha de futbol) pero hizo un cambio en el deporte y en la vida de tantas personas por simplemente jugar futbol, y por eso está siendo homenajeado el día de su muerte.

 No creo que Dios sea redondo, Juan Villoro dixit: soy lo bastante villamelón como para ver los partidos del equipo local, (a veces) la Liguilla, (pueden preguntar a sus respectivos tíos sobre dicha palabreja) y la final de la Champions; pero entiendo la jerga futbolística y volteo a la pantalla de televisión irremediablemente quién juegue. Maradona no va a ser para siempre, murió, hace unas semanas; la verdad no creo que los problemas de la humanidad vengan de un grupo de mineros en Inglaterra que crearon unas reglas pues querían mirar algo mientras bebían cerveza.

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