Parte I

Otomíes, pueblo marginado

Por Outis Polifemo, Hñatho Zajthe, Mushki Ñuju

De abril a octubre de 2021, en la zona norte del municipio de Toluca se han registrado 17 casos de homicidio y secuestro. Algunos de estos se refieren a  cuerpos abandonados en una calle o terreno, en otros fueron asesinadas personas dentro de algún inmueble o encontradas enterradas, y en otros más fueron atropellamientos de personas de la tercera edad. Aparentemente, estos casos no tienen relación entre ellos hasta que sean aclarados en las carpetas de investigación de la Fiscalía. Sin embargo, son visibles y casi explícitas algunas constantes en el modus operandi, el tiempo, el lugar, las causas y  las consecuencias que derivaron de estos sucesos.

San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y San Pablo Autópan; son las principales comunidades que aglomeran hablantes de otomí en Toluca, lo cual es relevante a la hora de explicar las constantes referidas a las causas y  consecuencias de los delitos cometidos en esta región. La condición indígena de sus hablantes, es un factor de vulnerabilidad, que al mismo tiempo ofrece explicaciones  del recrudecimiento de la violencia ejercida sobre ellos. Por eso es importante atender tres factores fundamentales para explicar la problemática que padece esta comunidad étnica, que se refieren a la marginación, el índice de desarrollo humano y sistema económico:

La zona, clasificada como suburbana, posee hablantes de Hñato, nombre real de estos pobladores y sustituido por la voz nahuatl “otomí”. Es a la vez la principal productora de marcas registradas en gorra, sombrero, bonete, peluche y  figura de resina en el municipio. Lo cual ha contribuido a generar empleo y crecimiento económico; mismo que sustituyó la producción de artesanías como el molcajete, el metate,  o el tejido de lana, y poco a poco al abandono de la milpa como forma de subsistencia y generación de identidad.

Outis Polifemo

Otra parte de su población indígena mudó a las fábricas, situación que contribuyó de manera explícita en el cambio de costumbres de los habitantes, como lo explica Montoya Casasola (2013):

En la década de 1940 inició un amplio proceso de industrialización en la etnorregión otomí del Estado de México con la inauguración del Corredor Industrial Lerma-Toluca en el Valle de Toluca. Esto implicó un cambio vertiginoso, no sólo para los numerosos otomíes que se incorporaron de manera directa en la actividad industrial como obreros, sino también para sus familias que tuvieron que aprender a combinar la actividad agrícola con otro tipo de actividades económicas. (p.7)

De lo anterior se entiende que el pueblo otomí padece de lo que un especialista como el Dr. Luís Peréz Lugo, llamaría exterminio cultural; para pasar a una forma de enajenación y cosificación de sus relaciones humanas, es decir que sufren un cambio violento en su modo de estar en el mundo, desacralizando ciertas costumbres como el respeto a sus ancestros, a las tradiciones agrícolas y sobre todo sus relaciones sociales.

Otra parte de su población se dedica al comercio de los productos mencionados anteriormente, no solo de manera local, sino que los otomíes tienen la capacidad de salir a casi todos los rincones turísticos del país para ofrecer sus productos. “Rancherear” es como se le llama a esta actividad ya que muchos solo caminan vendiendo en puertos como el de Veracruz o Mazatlán.

Una parte más de su población, vive en conjuntos habitacionales dentro de las tres delegaciones, en su mayoría de bajo costo y material deficiente, que aglomeran familias fuereñas, obreras, o practicantes de algún oficio, sin acceso a seguridad social, con alto rezago educativo y precariedad laboral, como es el caso de obreros, albañiles o asfalteros; trabajos comunes y mal pagados en toda la región.

La mayoría de habitantes de la zona norte se identifican en su mayoría por el rezago educativo, por la precariedad laboral y de vivienda, además de no contar con seguridad social, lo cual explica que esta zona haya tenido el mayor número de contagios y muertes por la pandemia a diferencia del resto del municipio.

Por lo tanto se puede hablar de marginación entendiendo ésta como “la parte de un grupo o sector de la sociedad que se encuentra limitado, ya sea por factores externos o internos […] el resultado de una relación desigual entre el grupo marginal y el resto de la sociedad de la cual este grupo es marginado.” (Montoya, p.5)

Es importante decir que la marginación no es inherente a la condición indígena, no es condición, sino el resultado de relaciones desiguales que ponen en una posición de exclusión y sometimiento a un grupo étnico como los otomíes, con respecto de otro (la población no indígena), que en el caso de la zona norte se expresa en el bajo índice de desarrollo humano y la segregación geográfica a un punto de la periferia de la capital mexiquense donde se mantiene a la comunidad separada del resto del municipio y el caso  específico o principal sería la falta de seguridad pública eficiente, que no esté relacionada con el crimen organizado, además de alumbrado público y otros servicios.

El doctor Eduardo A. Sandoval forero explica que:

En México se ha tratado de eliminar a las culturas indígenas por distintos medios desde la época de la Conquista hasta el presente, sin embargo, es en el capitalismo que la cultura hegemónica presenta en mayor contradicción con las distintas culturas indígenas. (2009)

Por lo cual es importante explicar la triple colonización de estos pueblos, que se da de la siguiente manera, primero por los mexicas, que se evidencia en la palabra nahuatl otomí, que significa, “flechadores de pájaros” o “el que camina aventando flechas” y en sus topónimos como Huichochitlán, lugar entre los huisaches o Cuexcontitlán, lugar de trojes. La segunda se da por la castellanización e imposición religiosa expresada en santos católicos como San Pablo, San Cristóbal y San Andrés, es decir por la conquista española, y finalmente la no menos importante neocolonización generada por el integracionismo forzado (calidad de ciudadano para tener derechos humanos),  globalización y el sistema capitalista, que se refiere a un exterminio cultural no menos violento donde se pueden abarcar los siguientes casos: 1) Pérdida de la lengua otomí, de usos y costumbres para tener acceso a educación, 2) Imposición de nuevos valores utilitarios en pro del progreso económico y la ciudadanía, 3) Asimilación del modus vivendi angloamericano, como lo es la vestimenta, música, alimentación y jerga en el vocabulario (préstamos del ingles). Esto último se demuestra en la manofactura a gran escala de todos los productos mencionados anteriormente, de marcas como adidas, nike, disney o Marvel; y se refleja en el aspiracionismo, el emprendimiento y la romantización de la pobreza por la que el otomí trata de ser otro e imita todo lo que  ve en la TV y en las redes sociales sin la menor capacidad crítica. Importante señalar que este último punto es una problemática mundial por causa de la globalización y la ideología neoliberal.

Esta conjunción ha dado lugar a nuevas relaciones de los pobladores como la pérdida de los elementos identitarios, la negación de su originalidad otomí que se refleja directamente en la disminución anual de hablantes y sobre todo en el aumento poblacional que lleva consigo a la urbanización del norte de la capital. Lo cual produce un choque directo entre las formas pasadas de habitar y genera una nueva idiosincrasia, que va cambiado sus usos, costumbres y  solidaridad (mutualidad), por la hegemonía de la  competitividad comercial y automatización que produce el sistema económico, en el cual los trabajadores deben estar exentos (más adaptados para ser explotados) de sus relaciones personales con la tierra  y demás medios de producción; los símbolos y festividades sagradas que son un vínculo con la naturaleza y  un complejo sistema de actividades rituales y religiosas son extirpadas por medio de la indiofobia, el proceso de blanqueamiento, el racismo, la discriminación y sobre todo por el más legitimado de todos que se refiere al integracionismo forzado.

Outis Polifemo

Lo anterior explica, como en muchas comunidades indígenas de México, el deterioro de sus usos y costumbres  atribuido al trauma histórico que han padecido estos pueblos debido a la opresión colonial en el pasado, y en el presente a la discriminación y la pérdida de su territorio; y contribuye directamente al detrimento de su salud mental, fomentando el abuso de sustancias de todo tipo, comenzando por el alcohol, pasando por los solventes y la marihuana, hasta llegar a los más adictivos y dañinos; los sintéticos.

Las causas entonces se refieren, si hablamos de los asesinatos que han sucedido ahí y  que los pobladores ya apuntan directamente al crimen organizado, es que éste se ha establecido con lugares de venta de cocaína, piedra y cristal; por lo que se deduce que hay un aumento en el consumo de estos tipos de drogas sintéticas por parte de algunos pobladores de la región y otras delegaciones, así como la posible complicidad de las autoridades; ya que si los mismos pobladores identifican puntos rojos y de venta, no ha sido detenido nadie por el delito de narcotráfico. En cambio sí, torturadas y ejecutadas por ejemplo, dos personas al interior de una narcotienda, a las cuales se les colocó un mensaje referido al dominio de la zona de venta: “Atte. La Empresa.”

Esto último quiere decir, que el crecimiento poblacional y la urbanización atraen problemáticas que giran en torno al narcotráfico (interpretado ya como problema de seguridad nacional y salud pública) y derivan del sistema neoliberal y la corrupción gubernamental; estos delitos son reducidos a hechos aislados y justificados (por el gobierno y la opinión pública),  por la carencia de educación (identificada al mismo tiempo con modales y como forma de valor moral),  y a veces torpemente explicadas desde la inconciencia del privilegio, alegando que los indígenas son así por naturaleza, sin tomar en cuenta el grado de coacción, manipulación, discriminación o violencia ejercidas sobre ellos.

Dicho todo lo anterior, tenemos ya un panorama más amplio del contexto de esta zona indígena casi devorada por la ciudad de Toluca al sur; al oriente por el corredor industrial Lerma­-Toluca, al poniente por la carretera Toluca-Atlacomulco, y que solo encuentra descanso en el norte con la cordillera del Bosque otomí-mexica en Temoaya.

Los casos concretos

De abril a octubre de 2021, en San Cristóbal Huichochitlán se registraron ocho casos relacionados a homicidio y secuestro; en San Andrés Cuexcontitlán,  cinco casos de homicidio; en San Pablo Autopan, cuatro casos de homicidio. Todos ellos oficiales e investigados supuestamente por la fiscalía mexiquense. Sin contar los casos que no fueron visibilizados en las tres delegaciones, más los cientos de delitos referidos a asaltos, con y sin violencia o robos a casa habitación que forman una marea delincuencial que rebasa por mucho la capacidad del gobierno municipal para enfrentarlos, y de la fiscalía mexiquense para investigarlos y castigarlos.

Los sitios en los que se han depositado cuerpos en la zona norte son principalmente la periferia de las tres delegaciones que se refieren a las subdelegaciones o barrios de la Trinidad en San Cristóbal, San Diego de los Padres en San Andrés ,y San Diego Linares en San Pablo.

En la subdelegación de San Diego los Padres, el 22 de junio, el 10 de julio, el 24 de julio y el 22 de septiembre fueron abandonados cuatro cadáveres, embolsados, maniatados o dentro de algún contenedor. En esta zona se construyó la  Alameda Norte en las inmediaciones de las ruinas de un rancho con capilla, rodeada en su mayoría de milpas y zanjas. Donde también fue violada una niña de14 años y su novio asesinado el 1 de octubre.

En San Cristóbal, 5.4 kilómetros al sur de la Alameda Norte, se registraron 4 casos en su subdelegación La Trinidad: se desenterraron en una casa habitación dos cuerpos el 23 de agosto, dos personas fueron asesinadas en una narcotienda el 28 de agosto y dos cuerpos más fueron abandonados entre el 9 y 12 de septiembre  con tan solo metros de distancia en cada caso.

Mientras que en el barrio de San Gabriel de la misma Huichochitlán, en la calle Emiliano Zapata perdieron la vida dos personas de la tercera edad por homicidio imprudencial entre el 21 de julio y 6 de agosto. Esto sucedió mientras la avenida (primera arteria de acceso a zona norte) Manuel Buendía era rehabilitada, y su paralela Zapata era usada como vía alterna. Debe mencionarse que en todas estas calles aledañas a la Manuel Buendía, no se está acostumbrado el paso de transporte de pasajeros, ni que circulen vehículos a gran velocidad, por eso se explica el homicidio de estas dos personas mayores. En este mismo barrio el 22 de abril dos gaseros fueron secuestrados por miembros de otra compañía gasera por lo cual los secuestradores cuentan con órdenes de aprehensión y se encuentran prófugos. También en este barrio fueron detenidas siete personas bajo el cargo de secuestro el 21 de agosto.

Finalmente, a 5.3 kilómetros al norte de San Gabriel, en San Pablo Autopan, se registraron 4 casos de homicidio, el primero fue el 10 de junio en el barrio de Jesús, donde fueron tirados dos cuerpos con un mensaje firmado por La Familia Michoacana,  el segundo se dio en la subdelegación de San Diego Linares, donde un joven fue asesinado en el interior de su casa el 4 de julio y finalmente, el 4 de octubre, Ana Alondra, menor de 17 años, (secuestrada en la terminal toluqueña un día antes), fue encontrada sin vida en esta misma subdelegación.

Las tres zonas de las delegaciones forman un triángulo con distancia de 5 kilómetros aproximadamente y tiempo de 15 minutos entre cada una. En dichos lugares, se cuenta con mínimo patrullaje de la policía, no tienen alumbrado público en la mayoría de sus caminos y calles, son zonas semirrurales, donde aún se encuentran un número significativo de milpas y lugares solitarios, pero sobre todo, donde se han establecido lugares de venta de drogas sintéticas. Ya que los mismos pobladores de las tres delegaciones señalan que hay por lo menos dos o más narcotiendas en cada delegación, y esto significa un crecimiento del consumo de estupefacientes por parte de un sector de la población, lo cual implica el respaldo y la protección de este sector hacia el crimen organizado, así como de la policía municipal.

Fin de la primera parte

Casos de homicidio y secuestro en zona indígena

No.Fecha Casos de homicidio y secuestro en zona indígena Delegaciones­
Zona norte de Toluca
174 de octubreEncuentran sin vida a Ana Alondra, menor de 17 años sin vida.San Pablo Autopan Subdelegación San Diego Linares
161 de octubrePareja de menores es asaltada, el menor es asesinado y la niña atacada sexualmente. Sobre avenida Chapultepec.San Andrés Cuexcontitlán Subdelegación San Diego de los Padres
1522 de septiembreLos restos de un hombre de 65 años aprox. fueron encontrados en una bolsa. Seis cuadras al sur de la Alameda NorteSan Andrés Cuexcontitlán Subdelegación San Diego de los Padres
1417 de septiembreMatan a balazos a repartidor de comidaSan Lorenzo Tepaltitlán
1312 de septiembreEncuentran otro cadáver encobijado sobre la calle Lázaro Cárdenas, entre Melchor Ocampo y Venustiano Carranza a unos metros de donde fue encontrado otro cadáver 3 días atrás.San Cristóbal Huichochitlán Barrio La Trinidad
129 de septiembreEncuentran cadáver embolsado entre milpasCalle Melchor Ocampo a metros de la calle Lázaro Cárdenas.San Cristóbal Huichochitlán Barrio La Trinidad
1128 de agostoTorturan y matan a 2 hombres que operaban narcotiendita en calle Allende y Lázaro Cárdenas, (calle donde unas cuadras más al oriente serían encontrados dos cadáveres, dos semanas después). Dejan nota los asesinos: La empresaSan Cristóbal Huichochitlán Barrio La Trinidad
1023 de agostoEncuentran 2 cuerpos enterrados el 15 de agosto bajo un corral de animales.San Cristóbal Huichochitlán Barrio La Trinidad
921 de agostoCapturan a 7 secuestradores por denuncia de menor de edad que logró escapar del lugar. Calle Ignacio Allende.San Cristóbal Huichochitlán Barrio San Gabriel
86 de agostoHombre de la tercera edad atropellado por motocicleta.San Cristóbal Huichochitlán Barrio San Gabriel
724 de julioCadáver encontrado envuelto al interior de un domicilio en la calle Polotitlán entre Tenancingo y Lerma. A 3 cuadras de la Alameda Norte.San Andrés Cuexcontitlán Subdelegación San Diego de los Padres
621 de julioMujer de la tercera edad arrollada por autobús suburbano.San Cristóbal Huichochitlán Barrio San Gabriel
510 de julioEncuentran cuerpo encobijado dentro de un tambo, en las inmediaciones de la Alameda Norte.San Andrés Cuexcontitlán Subdelegación San Diego de los Padres
44 de julioJoven asesinado al interior de su casa. Esta subdelegación está solo a 15 minutos en auto de San Diego de los Padres.San Pablo Autopan Subdelegación San Diego Linares
322 de junioEncuentran cadáver de persona de 35 años con signos de violencia, entre las calles Almoloya del Río y Lerma. Casi 3 semanas después sería encontrado otro cadáver en la misma zona de la Alameda Norte.San Andrés Cuexcontitlán Subdelegación San Diego de los Padres
210 de junioTiran dos cuerpos maniatados: asesinato se lo atribuye La Familia MichoacanaSan Pablo Autopan Barrio de Jesús
124 de abril2 gaseros son secuestrados y hasta el momento no se sabe de su paradero.San Cristóbal Huichochitlán Barrio San Gabriel
Elaboración Propia

Outis Polifemo

One response

  1. Excelente investigación, felicidades, lo describes con mucha precisión y perfectamente documentado,
    La zona norte tiene mucho potencial tanto en producción agropecuaria, artesanal y comercial, pero la hemos mantenido marginada, el territorio es muy extenso, pero muy disperso, se debe planear integralmente y atender urgentemente tanto el aspecto social como de seguridad pública. Hasta cuando?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *