Letras Rojas: La investigación censurada de la UAEMex y el silencio cómplice

Por: Carlos Zurdo Rojo

Twitter. @CarlosZRr

Un serio cuestionamiento del estudiantado atraviesa la Universidad Autónoma del Estado de México desde hace más de 4 años; aspectos como la violencia sexual, inseguridad, autoritarismo, falta de democracia, gratuidad, entre otros, han sido reclamos reiterados.

Pese a que la pandemia desgastó los paros  y protestas que empezaban a cobrar fuerza a inicios del 2020, ahora dos años después las universitarias –principalmente- han reactivado la organización y movilización de distintos planteles.

En ese marco son comunes las voces que acusan a quien protesta de desatender la parte académica de la institución y violentar el proceso educativo, como si este se limitara a asimilar en cuatro paredes un conjunto de conocimientos que de alguna manera cambiarán la situación de los individuos y la situación general de nuestra sociedad.

“Pónganse a estudiar”, “Eso solo cambia con educación”, “Nos falta educación”, “Esas no son las formas”, son algunas de las expresiones que se dan en autoridades, docentes, administrativos, entre otros sectores. Aunque estas ideas deben ser cuestionadas desde muchos ángulos, hay uno que puede desmontar y exhibir con claridad su inoperancia, desde ese terreno que tanto buscan defender. El de la investigación.

El silencio

El Repositorio Institucional de la UAEMex cuenta con 37 mil 403 documentos que comprenden la producción académica y de investigación que realiza la institución, lo que permite identificar qué aspectos viene atendiendo, basta con realizar algunas búsquedas.

Así por ejemplo para definir si ese “color morado” y atención a las problemáticas de la mujer, es una realidad o solo un discurso para desmovilizar la inconformidad, puede analizarse ¿qué se ha trabajado en torno a la seria situación de feminicidios que atraviesa el estado?; pues el Código Penal del Estado de México lo tipificó como delito desde el 2011 y desde ese año ha venido en aumento, colocando al estado en el primer lugar a nivel nacional, en una situación que se ha agravado tanto que ha impactado en jóvenes universitarias.

Pese a los más de 37 mil documentos en el repositorio solo 4 abordan directamente la problemática de feminicidios en el Estado de México, con las tesis “Los retos de la transparencia en los feminicidios de la zona oriente del Estado de México”, “Análisis de las lesiones presentadas en homicidios de mujeres en el semefo de toluca, marzo 2016 a noviembre 2018 para la investigación de probables feminicidios”  “Taller de capacitación y sensibilización en perspectiva de género y derechos humanos del ministerio público adscrito a la fiscalía de feminicidios del estado de méxico” y el artículo  Contextos socioculturales de los feminicidios en el Estado de México: nuevas subjetividades femeninas.

De estos documentos solo uno tiene más de cuatro años, es decir podría ubicarse fuera del empuje que le han dado las movilizaciones de mujeres en la universidad en los últimos años, además aún sería necesario un análisis crítico de los materiales para definir si realmente atienden la problemática o solo la tocan; esto evidencia un marcado silencio cómplice de la academia frente a uno de los problemas estructurales más fuertes que enfrentamos.

Pero no es el único tema, en la parte medio ambiental se han producido solo tres tesis y un artículo en torno a la presa José Antonio Alzate, uno de los cuerpos de agua más contaminados del país, principalmente por la industria. Fue construido en los 70s, divide a Tlachaloya en dos secciones y es alimentado por el río Lerma.

Claramente no es el único problema medio ambiental del estado, sin embargo, resalta que la población hable preocupada de que muere de cáncer y otras enfermedades provocadas por la contaminación, mientras que a 4 kilómetros se encuentra el campus que alberga las licenciaturas de biología, biotecnología, instalaciones de la Facultad de Química y a 6 kilómetros se localice el Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua (IITCA).

La vida académica es tan distante de esta situación  que muchos estudiantes concluyen sus estudios sin siquiera conocer de ese desastre ecológico que existe a unos minutos de donde pasan la mayor parte del día; así aspectos tan básicos como el informar de manera adecuada a la población sobre la problemática son nulos.

Como estos existen muchos otros ejemplos de los sesgos que tiene la investigación en la UAEMex, la mayoría de investigadores, están más preocupados por publicar que por aportar, por conservar sus SNI y prebendas económicas que por hacer un trabajo que impacten socialmente, además otros tantos son apéndices de las industrias que financian investigaciones para que les reditúen millonarias ganancias a costa de una institución construida con recursos públicos.

A esto se suma el silencio generalizado en el que por órdenes de las autoridades la academia no toca a los gobiernos en turno, de ahí que exista nula intervención en el debate público en definiciones que afectan a la mayoría de la población.

Por estas circunstancias los estudiantes deben recurrir a la autocensura o directamente son censurados, debiendo cambiar de temas o ajustándose a las líneas de investigación que son dictadas por los académicos.

Si queremos que esto cambie es necesario que comencemos a cuestionarnos ¿Qué investiga la universidad? ¿Por qué lo investiga? Y ¿para quién?

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