Por: José G. S. García

El pasado 15 de marzo detuvieron a Jaime R., exgobernador del estado, acusado por uso indebido de recursos públicos para la captación de firmas durante su postulación como “candidato independiente” para la elección presidencial de 2018, en un caso conocido como “Las Bronco Firmas”. Y hubiera sido una magnífica noticia si no fuera por el contexto: La detención fue anunciada con bombo y platillo por el actual gobernador, Samuel García, en medio de una crisis por el agua en el estado y el posible aumento en la tarifa del transporte público. Por si fuera poco, no se siguió el debido proceso, pues en las fotografías presentadas por la fiscalía no se respetó la privacidad del inculpado, ni en las notas periodísticas se omitieron sus apellidos; vulnerando así la presunción de inocencia. Por ello, no es extraño sospechar que la intención de la Fiscalía Estatal y del propio gobernador sea la de implementar la famosa “Caja China”.

Dicho suceso también nos hace recordar la postura que ha tomado la oposición a la 4T con respecto a la decisión de Andrés Manuel López Obrador de no iniciar un juicio en contra de sus antecesores, argumentando que el presidente ha sido cuando menos omiso hacia los actos de corrupción que había denunciado durante la campaña; pero bastaría el inicio de un proceso en contra de Peña Nieto o cualquier otro expresidente, para que esos mismos que exigen justicia salgan a denunciar persecución política. Basta recordar lo que dijo el excandidato presidencial Ricardo Anaya cuando se le inició una investigación por las declaraciones que Emilio Lozoya hizo sobre los presuntos sobornos que recibió para votar a favor de Reforma Energética durante el sexenio pasado.

Volviendo a la detención del otro excandidato presidencial, hubo medios, como el Periódico Zócalo, que en su cuenta de Facebook usó el eufemismo “internar”; relacionado de manera más habitual con una “hospitalización” que con una “aprehensión”, “encarcelamiento” o “vinculación a proceso”; como sí se utilizó, por ejemplo, con el caso de Sandra Cuevas. 

Además, algunos hicieron uso de la hemeroteca para recordar las “polémicas” declaraciones del ahora detenido. Dejando de lado que las hubieran omitido en su momento, o hubieran sido “blanqueadas”, haciéndolas pasar por el filtro de “la ocurrencia”, “el meme” o “la anécdota”; el hecho de llamarlas “polémicas” en lugar de “machistas”, “misóginas”, “homofóbicas”, “gordofóbicas”, cuando no “fascistas”; es significativo: De acuerdo con la RAE, “polémico” es aquello que causa “controversia”, o sea, una “discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas”. Decir que las declaraciones del excandidato son “controversiales” es dejarle la puerta abierta a comentarios que vulneran la pluralidad democrática. Así que no nos extrañe cuando los mensajes de la ultraderecha se hagan virales, ni nos preguntemos -como en la elección estadounidense de 2016- cómo fue posible que alguien como Trump hubiera adquirido tanta relevancia mediática.

Finalmente, el propio presidente de la República, durante su conferencia matutina, hizo mención de la detención de “El Bronco” haciendo énfasis en que se vulneraron sus derechos. Curiosamente, luego de la declaración de AMLO en dicha tribuna, los medios comenzaron poco a poco a dejar de darle prioridad a dicha noticia.

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