Por: Aurora Servín

La semana del 17 al 23 de abril se llevó a cabo la elaboración de 5 murales históricos basados en la cosmovisión y cultura originaria de la comunidad Triqui de San Andrés Chicahuaxtla, Putla Villa de Guerrero, Oaxaca como un intercambio solidario entre pueblos que buscan fortalecer las raíces ancestrales caracterizadas por sostener una vida digna en simbiosis con la naturaleza y el homenaje espiritual que gira entorno a ella.
La autogestión que existe detrás de estas expresiones artísticas comenzó con el encuentro e intercambio de saberes entre el Colectivo Triqui (Oaxaca, México) y la organización Tlalmino (Estado de México, México) en un diálogo acerca de la importancia que tiene el muralismo para la resistencia de los pueblos originarios y una forma de seguir comunicando la historia e identidad de las culturas en todo el mundo.
El Colectivo Triqui originario de San Andrés Chicahuaxtla conformado por profesores y profesoras, lleva 10 años trabajando de forma autogestiva en proyectos para el fortalecimiento y salvaguarda de la lengua mediante disciplinas como la danza, fotografía, escritura, oralidad socio lingüística, doblaje, generación de plataformas digitales, arte y educación, han ganado diversos premios a nivel estatal y nacional como lo fue el doblaje a lengua triqui de la película: Una verdad incómoda que habla sobre el calentamiento global. Y han presentado ponencias en universidades a nivel internacional en Guatemala y Paraguay.
La organización Tlalmino originaria del Estado de México está conformada por jóvenes artistas multidisciplinarios y lleva 6 años trabajando de forma autogestiva en proyectos que brindan acompañamiento organizativo a comunidades que se encuentran en procesos de resistencia y lucha social, así como intervenciones y talleres en zonas urbanas que presencian problemáticas sociales mediante disciplinas como: arquitectura, muralismo, fotografía, medios audiovisuales, cartonería y artes teatrales. Han ganado diversos premios a nivel estatal y nacional como el concurso de Judas “Tradición popular en el nuevo siglo”.
Durante la ejecución de los murales se involucraron diferentes familias que brindaron, calidez, asesoría cultural, atención, compañía y comida a las y los artistas, así como niñas, niños y adolescentes quienes participaron en los murales entre los que destaca la participación de Erika Robles Alejandro, una adolescente estudiante de secundaria que estuvo presente la mayor parte del tiempo colaborando en el mural ubicado a lado de la comisaría y otro en las canchas de básquetbol.

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