¡Ven como sí estamos bien p… atriotas!

Por: Penélope Cervantes

Feliz día del racismo

Parte 1

Hay varias maneras de entender la identidad de la unidad sudamericana. Tenemos a la identidad aparente y fantasmagórica defendida por los modelos nacionalistas que llevaron en el pasado a la fractura del imperio español, y en el presente promovieron la legitimación del fascismo en los países del sur global por un lado, por otro, a los modelos democráticos de izquierda que mediáticamente se declaran antineoliberales mientras fungen  como capataces de los empresarios dueños del mundo.

Tenemos por otra parte un conjunto heterogéneo de proyectos que defienden una identidad estructural y esencial del continente sudamericano. Por un lado, sud-americanistas que entienden la identidad sudamericana como superpuesta a su misma unidad. La identidad de Sudamérica es la del mismo subcontinente. Este es el modelo del bolivarismo o de la filosofía de la liberación y de los procesos decoloniales al modo de Grosfoguel. Por otro lado, tenemos a aquellos que defienden que la identidad de Sudamérica corresponde a la de un todo envolvente de orden superior. Esta alternativa se divide a su vez en tres: la primera, el panamericansimo propio del imperialismo estadounidense (doctrina Monroe); la segunda, la occidentalista e ilustrada que identifica a Sudamérica con el continente europeo; y la tercera, que se defiende desde el materialismo filosófico, la alternativa hispanista. América del sur es parte orgánica de una civilización hispana.

Los modelos que entienden la identidad como una apariencia y folklore no merecen ser ni tratados en este asunto, pues están igualmente disueltos en un todo amorfo y aparente. En cuanto a los modelos esenciales, la alternativa sud-americanista está impulsada por la leyenda negra y de esa manera entierra el fundamento de su unidad e identidad que no es otro que el de la lengua española y las instituciones católicas (católico como universalista no se olvide). No incorporan ninguna institución concreta y operativa a su proyecto de liberación.  Claro ejemplo es la crítica del EZLN a Obrador diciendo:

“Que no tienen por qué pedir que les perdonemos nada.  Ya basta de jugar con el pasado lejano para justificar, con demagogia e hipocresía, los crímenes actuales y en curso: el asesinato de luchadores sociales, los genocidios escondidos detrás de megaproyectos, concebidos y realizados para contento del poderoso -el mismo que flagela todos los rincones del planeta-; el aliento monetario y de impunidad para los paramilitares; la compra de conciencias y dignidades  […] NO queremos volver a ese pasado, ni solos, ni mucho menos de la mano de quien quiere sembrar el rencor racial y pretende alimentar su nacionalismo trasnochado con el supuesto esplendor de un imperio, el azteca, que creció a costa de la sangre de sus semejantes, y que nos quiere convencer de que, con la caída de ese imperio, los pueblos originarios de estas tierras fuimos derrotados”

Mientras tanto, las protestas contra el racismo, el feminicidio, y el neoliberalismo en TODA América siguen realizándose con el COVID 19 como telón de fondo y de muerte. La cuarentena ha sido  excelentemente bien explotada por los sectores políticos de los países sudamericanos, como arma para culpar por la expansión de la pandemia a los gobiernos en curso. Los grupos supremacistas en el norte, los neofascistas en el sur, y las cosas amorfas llamadas FRENA y TUMOR en el centro, han puesto al descubierto el profundo racismo e intolerancia que nos ha heredado el sistema neoliberal con su modus vivendi de la civilización contra lo que ellos llaman barbarie, y que para liberarnos de ese estigma, el gran capital pretende que se vuelva a las calles para que las personas reasuman su condición de consumidores, mientras sus súbditos son obligados a cargar estandartes de la Virgen de Guadalupe y acampar en el Zócalo de la CdMx.

Este 12 de octubre pintarán algunas estatuas donde anidaban algunas aves del olvido histórico, y que son el pretexto para que uno se vuelva indigenista y resulte que ahora se sienta  orgulloso de sus raíces prehispánicas para decir, vamos a descolonizarnos mientras compramos cafecitos en el Starbucks o caguamas en el Oxxo, mientras una niña tsotsil carga a otra niña tsotsil en el semáforo para pedir dinero a los automovilistas y cientos de migrantes siguen rumbo al norte siendo presas del racismo y la discriminación en México, sin mencionar que son víctimas por antonomasia del narcotráfico.  Nosotros pintamos paredes en defensa de la madre tierra, pero a la tierra solo escupimos y tiramos nuestra basura y ni una sola semilla,  consumimos como si no hubiera mañana todo lo que nos han dado para seguir apoyando el progreso de nuestro amado sistema neoliberal. El chiste se cuenta solo, la dominación es evidente, la colonización es cómoda para nosotros y que bueno diría el amante del castellano culto, de la institución, de las utopías europeas libertarias, en fin, sin su herencia no podría estarme mofando en español de la llegada de Colón a América. Amén.

Foto: Ali PAcheco y  Malinalli García