Por: Víctor Corrales

Vuelve la democracia a Bolivia gracias a la contundente victoria de Luis Arce, candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS) partido del depuesto ex – presidente Evo Morales.

Solo una jornada de votación fue necesaria para que Luis Arce se eligiera presidente electo de Bolivia. El país andino maneja un sistema electoral de segunda vuelta, esto significa que un candidato sólo puede elegirse presidente con una mayoría indiscutible, una opción es obtener más del 50% de los votos, Arce consiguió 52% para garantizar así el triunfo para el MAS. Después del abandono a la mitad de la contienda de la presidente de facto Jeanine Añez, las elecciones parecían definirse solo entre dos contrincantes; Arce y el ex presidente Carlos Mesa, pero este domingo todo fue definiéndose sin problemas para el candidato apoyado por Evo.

Esta noticia ha pasado casi desapercibida en la mayoría de los medios nacionales, lo que contrasta notablemente con el alboroto del recibimiento a Morales por parte del Gobierno de México, todo esto a causa del golpe de Estado en noviembre del 2019. Al parecer a esos medios no les gusta la idea que el proyecto de Evo sea real, es popular y cuenta con la aprobación del pueblo boliviano. Pensaban que la intempestiva salida de mandatario derrumbaría una opción política aceptada ampliamente este país sudamericano.

Una de las imágenes más llamativas de la jornada del domingo fue ver en incontenible llanto a uno de los líderes del golpe de 2019 y actual candidato ultraconservador Luis Fernando Camacho. Camacho que solo consiguió el 14% de los votos cuenta con un discurso bastante parecido al Gilberto Lozano, líder de FRENAA en México, pues desde esa época acusaba a Morales de comunista y al irrumpir en el palacio presidencial en medio del golpe de Estado declaró que en Bolivia la biblia regresaba al poder y jamás volvería la pachamama(en referencia al carácter multicultural del país, establecido también por Morales).

Casi un año ha pasado desde ese golpe político-cívico-policial que desplazó al Evo Morales del poder y lo obligó a exiliarse primero en México y luego en Argentina, donde se encuentra actualmente. Todo indica el próximo retorno del expresidente a su patria donde es ampliamente respetado por haber mejorado la calidad de vida de millones de bolivianas y bolivianos con un proyecto socialista.