Ali Pacheco

A la memoria de Doña Rosario Ibarra de Piedra

Dicen que ya no estamos en esos tiempos, en los tiempos oscuros de la represión y la dictadura del PRI, nos dicen que hay plena libertad de expresión, y que hemos ganado el derecho a la libertad a través de las urnas. Nos lo dicen desde el pulpito presidencial, en los medios de comunicación, en las redes sociales, el funcionario menor, el presidente municipal, el diputado. Nos lo dicen todos, ¿Entonces porque seguimos desapareciendo?
Hace un par de años acudí a las instalaciones de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), en la entrada había un muro con los retratos de hombres y mujeres que desaparecieron durante la guerra sucia en la década del 70 orquestada por el gobierno priísta. Entre todos los mensajes colocados uno llamó mi atención: “los seguiremos buscando”.
En los accesos de la terminal de Toluca se alzan otros muros con los rostros de niñas, niños, jovencitas, mujeres, hombres y ancianos que han desaparecido en el Valle de Toluca en los últimos años.
En las redes sociales todos los días hay mensajes de familiares que buscan a los suyos.
Doña Mari lleva 4 años buscando a su hijo, quién una tarde fue “levantado” tras salir del trabajo y nunca lo volvieron a ver. Ella y su esposo han acudido en varias ocasiones al SEMEFO a reconocer las ropas que los agentes de investigación han encontrado en fosas clandestinas del Estado de México. La foto de su hijo desaparecido cuelga sobre sobre un muro dentro de su casa, ella siempre le deja una veladora encendida para que él encuentre la luz de regreso a casa.
Doña Ceci Flores, es una de las Madres Buscadoras de México, el pasado 14 de abril, informó: «Traigo un nudo en la garganta. Creo que encontré a mi hijo Marco en la búsqueda de hoy. Reconozco su dentadura y forma de cráneo. Siento que me derrumbo». Marco está desaparecido desde 2019.
Una usuaria de Twitter escribió: “Ninguna madre merece aprender a reconocer dentaduras y cráneos porque busca a su hijo entre osamentas, léanme bien, ninguna.”
El Comité Contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas informó que en México, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, administrado por la Comisión Nacional de Búsqueda, de la Secretaría de Gobernación, hasta el 26 de noviembre de 2021 hay 95,121 personas desaparecidas.
Según la información brindada al Comité, entre 2006 y 2021 se produce un crecimiento exponencial de las desapariciones en el país, pues un porcentaje superior al 98 % tuvo lugar en dicho período. Estos datos evidencian la estrecha relación entre el incremento de las desapariciones y el inicio de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, que comenzó durante el sexenio del panista Felipe Calderón (2006-2012).
Dicho informe del Comité contra la Desaparición Forzada declara que “las desapariciones siguen afectando mayoritariamente a hombres de entre 15 y 40 años. No obstante, las cifras oficiales muestran un incremento notable de desapariciones de niños y niñas a partir de los 12 años, así como de adolescentes y mujeres, tendencia que se agudizó en el contexto de la pandemia por coronavirus (COVID-19)”.
De igual manera, el Comité resaltó su preocupación por la desaparición de más de 30 periodistas entre 2003 y 2021.
Las comunidades indígenas también se han visto afectadas por desapariciones. Estas ocurren principalmente en el contexto de conflictos sociales y territoriales vinculados con el desarrollo de megaproyectos de índole minera o energética, tras el despojo o acaparamiento de tierras para explotación de recursos por parte del crimen organizado u otros actores privados, con diferentes niveles de involucramiento o aquiescencia de servidores públicos.
El Comité arguye que la impunidad en México es un rasgo estructural que favorece la reproducción y el encubrimiento de las desapariciones forzadas y pone en peligro y causa zozobra a las víctimas.
Como diría la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra en una carta a Andrés Manuel López Obrador: “querido y respetado amigo, no permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad”.
Punto y aparte.
Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos.

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